Pero el fama bailaba y se reía, para menoscabar a las esperanzas.
Entonces las esperanzas se arrojaron sobre el fama y lo lastimaron. Lo dejaron caído al lado de un palenque, y el fama se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza.
Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos. Rodeaban al fama y compadecían, diciéndole así:
-Cronopio cronopio cronopio.
Y el fama comprendía, y su soledad era menos amarga.
3 comentarios:
oh sí, estoy mirando a tu noviO y qué?!
Si, se me perdió el VHS.
Me olvidaba... Si algún día lees esto, Martincito, te quería decir que también le mandes saludos al amigo del VHS.
Publicar un comentario